Conducir es emocionante, liberador y hasta divertido, pero también es una de las prácticas más riesgosas del día a día. La buena noticia es que la prevención es una consideración básica para mantener una conducción segura para ti y los demás.
Diversos factores pueden hacer que conducir sea un factor de riesgo, por ejemplo el exceso de velocidad, no prestar 100% atención al camino y conducir cansado aumentan las posibilidades de un accidente.
Estas son algunas claves que te recomendamos compartir con tus operadores. Antes de poner el vehículo en marcha, toma en cuenta:
Tu vehículo necesita mantenimiento preventivo: las llantas, frenos, batería, sistema de iluminación, suspensión, entre otras partes, deben ser revisadas cada tres o seis meses para un funcionamiento adecuado. Asegúrate que el mantenimiento suceda en estos intervalos y lleva un control detallado de lo que ha requerido cada vehículo.
Ahora, respetar las señales viales y límites de velocidad es crucial para una conducción segura, además de utilizar el cinturón de seguridad en todo momento tú y los acompañantes que viajen contigo. Otra acción ideal es mantener una actitud preventiva al volante, adaptarte al tipo de vía y nunca distraerte; los accidentes pueden suceder por utilizar el celular, comer, mover la radio, incluso ajustar la navegación por GPS o buscar objetos como los lentes de sol.
Hoy en día los avances tecnológicos en los vehículos te permiten conducir con más seguridad, sólo recuérdales a tus operadores mantenerse siempre alerta y ser conductores responsables, portar siempre la licencia vigente y todos los documentos del vehículo en regla. Diseñar programas de entrenamiento para capacitar a tus operadores sobre la conducción segura les permitirá tomar las decisiones correctas en su trabajo diario.