En una flota, uno de los costos más difíciles de detectar, pero que tiene gran impacto es la temperatura de las llantas. Cuando no se controla, impacta directamente en tres variables clave: consumo de combustible, desgaste y vida útil de la llanta.
Cada vez que una llanta gira, se deforma y recupera su forma, este proceso ocurre cientos de veces por minuto. En ese ciclo, parte de la energía se pierde en forma de calor, a este fenómeno se le conoce como fricción interna.
Si este calor no se controla, la estructura del compuesto se degrada, lo que aumenta la resistencia al rodamiento y compromete la integridad del hule.
Cuando elijas una llanta para tu operación, asegúrate de que integre tecnologías enfocadas en controlar la temperatura:
La generación de calor no depende solo de la llanta, sino también de cómo se gestiona la operación.
Comienza a gestionar la fricción interna para proteger el desempeño de tus llantas y la condición del casco. Adquiere llantas Bridgestone con tecnologías que fortalecen tu operación y tu rentabilidad.